martes, 22 de septiembre de 2009

Adrenalina

El siguiente es un texto copiado integramente del diario de "Un Amigo":

Tenía 17 cuando conocí a Juan Alberto, la verdad no tengo idea que fue lo que nos hizo tan unidos, es decir nos fumamos nuestros primeros toques juntos, fuimos a algunos raves, hacíamos dulces de toloache, y chocolate con hongos alucinógenos.
Lo que tienen los hongos es que uno se escucha a si mismo en el sentido social de la palabra, diálogos internos se cruzan ocasionando choques de los que emergen verdades absolutas dictadas por Dios o el Demonio.
Recuerdo un día que subimos al cerro con 2 amigos a comprar drogas, esperábamos junto al auto se nos acerco un tipo ofreciendo pastillas Juan se comió una yo no podía tomar nada por una gastritis insoportable desde la semana anterior, el tipo se acercó a mi y me ofreció una estopa con solvente que inhalaba yo me había dado unos pipasos en el auto por lo que entendí el ofrecimiento como un intercambio iniciatico entre dos tribus que rara vez se cruzan y acepté la estopa, en eso miré hacia la izquierda, y entre las imágenes barridas que comenzaban a aclararse, noté que ya no solo era una persona sino tres y uno más subiendo por un desnivel con un punto ciego, justo del otro lado de la calle. Como Zombies esperando el momento para cazarnos. Nuestro amigo a quien llamábamos Shadow casi sin mover los labios nos dijo que entráramos al auto una vez en el auto arrancamos a toda velocidad, en la esquina recogimos a Gilberto que venía bajando de regreso con la dosis, casi ni nos paramos bajamos a toda velocidad por las terracerías llenas de baches, del lado izquierdo corría la tubería por arriba de la tierra, era de tarde y había neblina por la ventana me pareció ver que un perro o algo nos perseguía y que bajaba del cerro a la misma velocidad que el auto pero era la neblina que se formaba en la zanja debajo de la tubería, en eso un frenon, me golpeé con la ventana en la cabeza, al lado un niño llorando, huimos.

Encerrado por dos días después de eso, solo la droga me ayudaba a olvidar. De episodios como ese estuvo formada mi adolescencia...

Era una noche de Septiembre a eso de las 10 de la noche llegábamos a la fiesta de graduación de Diana la novia de Juan, de traje los dos al llegar al lugar la paranoia empezó primero pensé que tal vez ese día se graduaría la hija de algún amigo de mi padre de quien en ese entonces estaba distanciado. llegando ahí estuvimos por ahí dando la vuelta fui al baño por la 3era dosis del día en ese entonces me tomaba 18 minutos exactamente sentir el efecto y por dos horas mas o menos esperaba escaparme del dolor de espalda y del vacío emocional que se había apoderado de mí años atrás.

salí de ahí y me resbalé, me senté junto a la puerta del baño no me dolía pero me parecía prudente seguir sentado un rato tal vez estaba para ese entonces medio borracho. escuché gritos y me costó trabajo ponerme de pie del otro lado del salón la atención se centraba en un par de policías que llevaban a alguien cargando, pronto noté que era Juan y fui a ver que pasaba, dos guardias de seguridad lo aventaban a la calle de mal modo, quise discutir con ellos pero al acercarme vi que poco podía dialogar con ellos y en lugar de eso salí a ver como se encontraba mi amigo.

Salí tan a tiempo que aun noté como se reincorporaba maldiciendo, llegué y trate de preguntarle que que pasaba el solo maldecía y caminaba hacia la camioneta, me subí al asiento del copiloto intuyendo que nos marchábamos, encendí un cigarrillo y me empecé a hundir en el asiento, entonces al estar justo frente al lugar detuvo el vehículo, se bajó de el se acercó a la puerta de mi lado y por la ventana abierta me dijo: "estos cabrones me encontraron vendiendo una grapa en el baño y me quitaron 1500 pesos de coca, voy a recuperarlos", y sin decir más noté que había dejado la camioneta prendida, pasaron 2 minutos y medio más o menos y vi a Juan salir corriendo después de azotar hacia afuera la puerta atrás de el uno de los guardias que lo habían sacado , Juan se volteo hacia el de regreso y en ese momento note que en su mano derecha llevaba su pistola, le disparó 3 veces y el guardia cayó cual costal de papas. Del salón salió el segundo guardia desenfundando rápidamente le disparo a Juan mientras este corría por detrás de la camioneta, le dio en la cabeza y alcance a ver por el espejo retrovisor como le abría un gran boquete en el cráneo y Juan caía de cara a la banqueta sin meter las manos. Me cambié al asiento del conductor y aceleré y regrese aún en estado de shock al departamento. Tuve escalofríos toda la noche y aluciné a unos vaqueros azules transparentes que me querían obligar a jugar Poker.

18 Años han pasado desde aquélla noche, yo nunca he vuelto a ser el mismo, la vida ha cambiado, ya no disfruto estar hasta la madre metiéndome en problemas, a Juan lo abracé y escuché sus disculpas años después mientras meditaba, no lloro por él porque no pudo haber sido de otra manera.

domingo, 24 de mayo de 2009

Películas.

Odio las películas, odio la irresponsabilidad de insinuar una realidad inexistente, considero una perdida de dinero y de tiempo ir al cine, alquilar una película o sentarme con algún amigo una tarde de sábado a ver alguna transmitida por televisión.

Hace 5 años que mi hermano se fue de casa a Canadá a estudiar cine, ganó una beca como premio a un cortometraje con el que concursó en todos los festivales de cine del país y con el que por fin consiguió algo de reputación en el medio.
Marlene la novia que lloro su partida cuenta que el día antes de irse en lugar de hacer el amor con ella por última vez, Rubén prefirió ver Midnight Cowboy por vigésimo quinta ocasión. Mis padres y yo lo llevamos al Aeropuerto, yo estaba feliz con la idea de tener un cuarto únicamente para mí, y me emocionaba la posibilidad de visitarlo en Canadá.

Debo admitir que no lo extrañaba, por lo menos no como mis padres que lo mencionaban a cada momento y le hablaban religiosamente cada semana. Así fue pasando el tiempo hasta que un día, por petición mía y con motivo de que las vacaciones se acercaban y estaba analizando la posibilidad de ir a visitarlo, le llamamos a su teléfono, pero Rubén nunca contestó. lo intentamos infinidad de veces pero no pudimos dar con el. Mis padres aunque preocupados se dieron cuenta con resignación de que poco era lo que podían hacer, entonces tras discutirlo mientras cenábamos decidimos seguir intentando contactarlo, y en caso de no obtener novedad alguna me mandarían a Canadá a buscarlo.

Llegue el 12 de Mayo a Vancouver por primera vez en mi vida, para ese entonces yo tenía 22 años, y Rubén 25, lo primero que hice fue dejar mi equipaje en un hostal en el centro de la ciudad, después tome un taxi a la escuela de cine, en la entrada una señora tras un escritorio me dijo que no podía darme ningún tipo de información acerca de los estudiantes, me identifiqué como su hermano y le conté lo preocupados que estaban nuestros padres, ella suavizó su postura y después de buscar en la computadora frente a ella, me dijo que lo único que me podía decir era que Rubén no se había presentado ahí desde el 8 de abril, pero que la escuela no había mandado notificación alguna porque fue Él mismo quien se dio de baja ese semestre por motivos de salud.

Fui a caminar, pasé por un café llamado Lautrec, la decoración afrancesada con imágenes del Moulin Rouge pasó desapercibida por mí ya que estaba completamente sumergido en suposiciones, tal vez Rubén se había tenido que hacer un chequeo medico debido a alguna entrevista laboral, y descubrió que tenía alguna enfermedad grave que nos ocultó para no preocupar a mamá, y tal vez por eso abdicó a la beca para tener tiempo de trabajar y pagar su tratamiento, o tal vez en el peor de los escenarios (y realmente me odiaba a mi mismo al verme capaz de imaginar eso) Rubén desesperanzado se suicidó al día siguiente de enterarse de su condición. Pague la cuenta y salí a caminar, me senté en una banca de un pequeño parque cerca de la escuela, y buscando un chicle en mi bolsillo dí con un papelito donde Mamá me anotó la dirección de Rubén.

Caminar hasta ahí me tomo poco mas de una hora, o por lo menos eso sentí, suelo perder la noción del tiempo y las distancias cuando me desplazo por lugares que no conozco, ahí estaba un edificio en Beatty casi esquina con Nelson, primero intente llamar al intercomunicador pero nadie contestó, subí las escaleras y un poco nervioso toque la puerta, y como no escuche a nadie responder intenté abrir la puerta, estaba cerrada, decidí sentarme en la entrada del edificio, paso una hora por lo menos, era un área bastante tranquila, abrí mi cuaderno y aproveche para practicar operaciones matemáticas, ya que al volver a México la semana que entra sería mi examen de admisión para la carrera, aún no terminaba de resolver la cuarta ecuación cuando tuve la idea de revisar el correo, revisar el correo ajeno es un delito menor según mis estándares morales, además de que era un buen lugar para buscar una pista. Por suerte el buzón de Rubén era el único sin candado. El correo mas antiguo era una carta de Papá Fechada en Marzo, y además de esa había varios sobres con publicidad y uno de su universidad con el programa de proyecciones de Mayo. Esperé otras 3 horas y decidí hablarle a los vecinos, de los 3 que contestaron el intercomunicador solo uno accedió a hablar y aunque no proporciono mucha información por lo menos me dijo que en el departamento de mi hermano hacía un mes que parecía abandonado.

Regresé al hostal muerto de cansancio, antes de dormir llame a mis padres y omitiendo lo de que Rubén se dio de baja por cuestiones medicas, les conte todo, y lejos de tranquilizarlos creo que los deje mas preocupados, con el tiempo me di cuenta de que debí haberles ocultado todo hasta no llegar a alguna conjetura por mas básica que fuese.

A la mañana siguiente fui de nuevo a la universidad, y preguntando dí con el grupo al que pertenecía mi hermano, conocí a algunos de sus amigos, entre ellos a Andrew un chico de origen judío y a Kim una chica Coreana que me contaron como les sorprendió enterarse de que Rubén dejaba la escuela, aunque ambos señalaron que la última semana que lo vieron estaba muy cambiado, inclusive Andrew mencionó a un hombre de apariencia extravagante que acompañaba a mi hermano a todos lados y que se presentaba como un productor de Cine cuya opera prima estaba apunto de estrenarse, preguntando a personas en el medio y a otros estudiantes, conseguí el nombre de este individuo.

Por más que busque su nombre en los directorios telefónicos de los teléfonos públicos nunca lo encontré, pero buscando en Internet descubrí una foto de el en un sitio Web que hablaba de la vida nocturna en Vancouver, en la foto aparecían aparte del sujeto en cuestión, un hombre gordo de barba cerrada y una rubia alta de muy buen cuerpo vestida de manera atrevida. Al pie de foto se leía el nombre de cada uno de ellos primero el sujeto en cuestión J.P. Castell, luego el barbón Piero Olivier, y la rubia bajo el pseudónimo Cotton Lady. En el sitio Web, vi que la foto había sido tomada hacía dos semanas en el FILTER night club, decidí que iría a investigar el próximo viernes, pero como aún era miércoles me dirigí de nuevo al Lautrec Café donde me senté en una silla, ordené un espresso lungo y con todas las pistas sobre la mesa comencé a hacer relaciones en mi cuaderno, pero aún carecía de elementos como para si quiera poder esbozar una historia sensata de lo que le había ocurrido a mi hermano.

Al volver al hostal me entregaron un recado, era Kim la chica coreana, me dejó su numero y pedía que le hablara, fui al teléfono público y le marqué quedamos de vernos en el Lautrec. Por primera vez mientras la esperaba aprecie a conciencia la decoración afrancesada, en tonos dorados, y tintos y me pareció recargada y exagerada, pero el café era bueno y el sitio tranquilo, c reo que de volver a Vancouver me daría una vuelta por ahí, Kim llego puntual a la cita, se dirigió hacía mi y me dio un sobre amarillo, le pedí que se sentara, me dijo que no podía, que su novio la esperaba afuera pero que hoy notó que desalojaban el casillero que pertenecía a Rubén y que había podido robar el sobre, le agradecí el haber arriesgado su carrera para ayudarme, ella respondió con una sonrisa y se despidió, no puedo negarlo, era una chica encantadora. Abrí el sobre y encontré únicamente boletas de calificaciones, algunos papeles legales y una revista local de critica de cine llamada Critic Motion, en la que resaltaba una anotación en tinta roja con la letra de Rubén que decía "J.P.Castell 8pm 28th/Fraser", fuera de eso nada más parecía importante, de todas maneras me lleve el sobre con todo su contenido al hostal, y esa noche descubrí otra anotación donde la tinta roja se perdía sobre un fondo magenta, simplemente subrayaba una muestra de cine dedicada a John Waters, que había tenido lugar del 3 al 9 de Abril en una pequeña sala de proyecciones en Fraser Street.

Al siguiente día decidí ir al pequeño cine, el taxi me dejó justo en frente del Cabaret Des Images, y desde ahí se veía la calle 28 lo cual me dio a entender que esa esquina fue el punto de encuentro de J.P y mi Hermano y dado que las funciones empezaban siempre a las 8:30 deduje que fueron juntos a ese cine, ese día exhibían "Dog Day Afternoon" con Al Pacino, no entré, simplemente pregunte al tipo de la taquilla si conocía a J.P. pero el contestó que no.

La tarde del Jueves y la mañana y tarde del viernes no hubo avance de ningún tipo, el viernes en la noche decidí que iría al FILTER night club, contrario a lo que dictaba mi sentido común y contando con que el Lunes siguiente me iba llamé a Kim quien accedió a acompañarme. Después me enteraría de que justo la noche que la vi marcharse con su novio terminó la relación de 4 meses que tuvo con él, y que accedió porque según sus propias palabras "necesitaba pensar en otras cosas". Entramos al club a eso de las 10:30, escogimos una mesa en una de las esquinas del lugar desde donde podíamos ver la entrada y el lugar en general, empezamos a tomar y por primera vez desde que llegué a Vancouver me relajé. Kim era una chica encantadora, reímos mucho y después de unos tragos y unas horas ya platicábamos como si nos conociéramos de toda la vida. la gente empezó a llegar a eso de las 11:00pm y para las 12:00 el lugar estaba lleno al 80% de su capacidad, entre toda esa gente, una persona llamó mi atención, era el barbón de la foto, el tal...(busqué en mi cuaderno el nombre): Piero Olivier. Se sentó en la barra, al poco rato llegaron dos mujeres y esperaron a que se acabara su Martini para después irse los tres.

Pedimos la cuenta pero en lo que tardaron en traerla Piero se nos fue sin dejar rastro o eso creíamos hasta encontrar en el lugar donde estaba sentado una cajita de cerillos promocional de un lugar llamado The Fix que parecía ser un club de desnudistas, insistí en que Kim se fuera a casa pero ella se negó y me acompañó, el lugar estaba en pleno barrio de drogadictos y en el camino vimos por lo menos a 3 indigentes tirados en el piso, uno de ellos con una jeringa aún colgada al brazo, a pesar de la zona The Fix se veía muy aclientado y contrario a lo que creíamos lejos de ser un club de desnudistas era un cabaret gay. en el centro del lugar una gran mesa donde J.P. y Piero Brindaban entre carcajadas, Kim y yo nos veíamos tan ajenos a ese ambiente que nuestras miradas de sorpresa nos eran correspondidas por todos los presentes. Las luces del lugar atenuaron, una música mas intensa y rápida se apoderó del lugar por los altavoces se anuncio el próximo numero: "Ladys and Gentleman the one and only Lady Cotton!!!!!", el telón se abrió unas piernas muy largas se apoderaron de la especie de pasarela justo detrás de la mesa de J.P., Lady cotton se pavoneaba vacilante en una especie de trance, de pronto la música adquirió tintes gloriosos, un coro poderoso invadía el recinto con virtuosa harmonía, Kim y yo estábamos sorprendidos, sentí como ella me apretaba la mano la piel extra pálida de Lady Cotton contrastaba con las marcas de jeringas en sus brazos, recorrió la pasarela y le dio un apasionado beso a J.P. se levanto y se quitó el sostén, sus senos rojizos y aún con cicatrices de una cirugía reciente, bailando eufóricamente para el placer de todos los que extasiados la veían, en eso el equipo de sonido del lugar pareció enmudecer cuando en un flashazo de la luz estroboscópica nuestras miradas se cruzaron, y parecieron engancharse en un instante casi eterno ella escapó de mi vista y yo me quedé pasmado Kim tiraba de mi brazo queriéndome sacar de ese lugar, el caos y el sonido se reincorporaba y recordé esa sensación, de estar con papá y mamá en el aeropuerto, disimulando el nudo en la garganta, viendo a Rubén entrar en la zona segura, mamá dejó caer una lagrima y papá y yo supimos aguantar, ahora se que fue un adiós y no un "hasta luego".

viernes, 23 de enero de 2009

Panico a las 4am

Vivo en un país ajeno, trabajo en una industria que se encarga de vender la dosis de fantasía diaria que muchos consideramos indispensable para la vida moderna, no seré más específica para evitar problemas legales pero en otras circunstancias podría pasar una tarde explicando a detalle mi oficio.
Pero no siempre fue mi profesión actual la fuente de ingresos en mi vida, hace apenas cuatro años trabajaba de mesera en un salón de baile en la ciudad de México, tenía entonces 27 años y aunque me consideraba una persona madura, hoy en día me doy cuenta de que aún no comprendía como funciona el mundo. Un día saliendo del trabajo a eso de las 4 de la mañana fui testigo de como dos hombres ebrios pateaban a una chica que salía de uno de los hoteles que aún hoy en día se encuentran en la misma avenida que el salón. Cuando los hombres me vieron me persiguieron unas cuadras yo gritaba desesperada, ya había perdido a uno de los dos hombres pero el otro venía tras de mí, lloraba y mi corazón palpitaba a velocidades supersónicas mientras corría pero aún con la adrenalina que mis glándulas secretaban llegó un momento en el que cansada tuve que detenerme, el hombre que en ese momento estaba a unos ciento cincuenta metros, también aminoró su velocidad pero seguía caminando hacia mí. Miré a todos lados para ver si había alguien cerca algunos automóviles pasaban tan rápido por la desierta avenida que no se enteraban de lo que estaba sucediendo, intenté en vano escapar de nuevo, apenas unos segundos después de emprender la huída de nuevo sentí su mano sujetando firmemente mi hombro, me di la vuelta, le di una patada en los testículos y el me arrojó al suelo. Para ese entonces yo estaba petrificada del miedo
el se detuvo frente a mí y me miro mientras una sonrisa se le dibujaba en el rostro entonces lo escuché decir:

- ¡Genial!, dos por uno.

Grité horrorizada mientras el se inclinó hacia mí y me dio un puñetazo, entré en un estado de shock y ni siquiera podía gritar cuando escuche el sonido de una motocicleta deteniéndose frente a nosotros.

- ¡Alto ahí! - Gritó el motociclista.

El atacante salio corriendo pero el motociclista lo alcanzó y una vez en el piso lo golpeó muchas veces, yo tirada en el suelo aun en shock y con un dolor punzante en el rostro fui testigo de como este hombre aún con el casco cubriendo su cara destrozaba a mi atacante a golpes. A lo lejos vi. como el cómplice que ya estaba lo suficientemente cerca como para presenciar todo, huyo hacia la oscuridad de la noche.

El motociclista se acercó hacia mí y me preguntó si estaba bien, yo le dije que si y le dije de la otra chica, llamó a una ambulancia por su teléfono celular y se dirigió en moto a la entrada del hotel donde estaba ella inconsciente en un charco de sangre, en ese momento me desmayé. Tres horas mas tarde desperté en al ambulancia el motociclista no dejo ningún nombre.

Al día siguiente cuando me dieron de alta del hospital me enteré de que la otra chica había muerto y de que nuestro atacante se encontraba en un hospital cercano, decidí hacerle una visita, seguía en coma, en cuanto lo vi sentí al miedo apoderarse de mi pero me subí sobre el y comencé a golpearlo hasta retirar las costras de sangre coagulada en su rostro y después tomé un tubo donde estaba colgada la toalla en el baño y lo estrangulé, no se resistió, cuando abrió los ojos realmente me asuste de nuevo, pero estaba muerto.

Tome mis cosas y me marche, con todo mi dinero salí del país crucé la frontera sur y tome un vuelo a España desde ecuador meses mas tarde, no me arrepiento de lo que hice.

miércoles, 21 de enero de 2009

Monstruos

Cualidad de toda gran ciudad es sin duda la creación de criaturas despreciables que se arrastran por las banquetas vociferando gruñidos, asustando a la gente.
La gran pregunta que nos hacemos es ¿Que circunstancias llevaron a alguien a convertirse en esa repulsiva entidad insana e insalubre a la vez?, ¿donde vive esa gente?, ¿a donde se dirigen?, ¿porque no hán muerto de inanición?, y la mas importante pregúnta ¿CUÁNDO ATACARÁN?.

Yo estoy alerta desplazandome entre esta horrenda gente, descubriendo a mi alrededor objetos que en una situación hipotética pudieran hacer las de un arma improvisada.

martes, 20 de enero de 2009

hombre gris vertical

8:32 am
Salgo de casa, el clima cambió, la ciudad se siente diferente lo cual es bueno porque me siento de viaje, las nubes a la distancia grises, el cemento gris, mis pensamientos oscuros. Subo al tren y no soy el único, aunque la hora pico ya pasó por lo menos 150 personas suben al mismo tren que yo, al fondo del vagón una chica de mirada misteriosa llama mi atención, busco su mirada y cuando la obtengo intento comunicarle por telepatía que estamos en la misma frecuencia y que solo eso basta para mi, lo mas seguro es que nunca nos miremos de nuevo, ella me responde con una sonrisa al estilo Gioconda y en ese momento sórdidas imágenes de sexo en hoteles baratos del centro nublan mi realidad.
8:21 pm
Mientras camino me propongo encontrar con la mirada alguna construcción que no haya observado antes en ese trillado camino de regreso a casa, y muy fácilmente lo consigo, es increíble como algunas cosas están frente a nosotros toda la vida sin conseguir siquiera un mínimo interés de nuestra parte.
En casa la familia, era muy joven cuando me casé, a veces creo que hice bien pero casi siempre me arrepiento, no por mi esposa ella ha sido la mujer ideal que cualquiera soñaría tener, es mas bien esa extraña frustración la que me hace sentir así, ese sentimiento extraño de sentir completa insatisfacción con lo que hago sin siquiera poder pensar en algo mejor que hacer.