Odio las películas, odio la irresponsabilidad de insinuar una realidad inexistente, considero una perdida de dinero y de tiempo ir al cine, alquilar una película o sentarme con algún amigo una tarde de sábado a ver alguna transmitida por televisión.
Hace 5 años que mi hermano se fue de casa a Canadá a estudiar cine, ganó una beca como premio a un cortometraje con el que concursó en todos los festivales de cine del país y con el que por fin consiguió algo de reputación en el medio.
Marlene la novia que lloro su partida cuenta que el día antes de irse en lugar de hacer el amor con ella por última vez, Rubén prefirió ver Midnight Cowboy por vigésimo quinta ocasión. Mis padres y yo lo llevamos al Aeropuerto, yo estaba feliz con la idea de tener un cuarto únicamente para mí, y me emocionaba la posibilidad de visitarlo en Canadá.
Debo admitir que no lo extrañaba, por lo menos no como mis padres que lo mencionaban a cada momento y le hablaban religiosamente cada semana. Así fue pasando el tiempo hasta que un día, por petición mía y con motivo de que las vacaciones se acercaban y estaba analizando la posibilidad de ir a visitarlo, le llamamos a su teléfono, pero Rubén nunca contestó. lo intentamos infinidad de veces pero no pudimos dar con el. Mis padres aunque preocupados se dieron cuenta con resignación de que poco era lo que podían hacer, entonces tras discutirlo mientras cenábamos decidimos seguir intentando contactarlo, y en caso de no obtener novedad alguna me mandarían a Canadá a buscarlo.
Llegue el 12 de Mayo a Vancouver por primera vez en mi vida, para ese entonces yo tenía 22 años, y Rubén 25, lo primero que hice fue dejar mi equipaje en un hostal en el centro de la ciudad, después tome un taxi a la escuela de cine, en la entrada una señora tras un escritorio me dijo que no podía darme ningún tipo de información acerca de los estudiantes, me identifiqué como su hermano y le conté lo preocupados que estaban nuestros padres, ella suavizó su postura y después de buscar en la computadora frente a ella, me dijo que lo único que me podía decir era que Rubén no se había presentado ahí desde el 8 de abril, pero que la escuela no había mandado notificación alguna porque fue Él mismo quien se dio de baja ese semestre por motivos de salud.
Fui a caminar, pasé por un café llamado Lautrec, la decoración afrancesada con imágenes del Moulin Rouge pasó desapercibida por mí ya que estaba completamente sumergido en suposiciones, tal vez Rubén se había tenido que hacer un chequeo medico debido a alguna entrevista laboral, y descubrió que tenía alguna enfermedad grave que nos ocultó para no preocupar a mamá, y tal vez por eso abdicó a la beca para tener tiempo de trabajar y pagar su tratamiento, o tal vez en el peor de los escenarios (y realmente me odiaba a mi mismo al verme capaz de imaginar eso) Rubén desesperanzado se suicidó al día siguiente de enterarse de su condición. Pague la cuenta y salí a caminar, me senté en una banca de un pequeño parque cerca de la escuela, y buscando un chicle en mi bolsillo dí con un papelito donde Mamá me anotó la dirección de Rubén.
Caminar hasta ahí me tomo poco mas de una hora, o por lo menos eso sentí, suelo perder la noción del tiempo y las distancias cuando me desplazo por lugares que no conozco, ahí estaba un edificio en Beatty casi esquina con Nelson, primero intente llamar al intercomunicador pero nadie contestó, subí las escaleras y un poco nervioso toque la puerta, y como no escuche a nadie responder intenté abrir la puerta, estaba cerrada, decidí sentarme en la entrada del edificio, paso una hora por lo menos, era un área bastante tranquila, abrí mi cuaderno y aproveche para practicar operaciones matemáticas, ya que al volver a México la semana que entra sería mi examen de admisión para la carrera, aún no terminaba de resolver la cuarta ecuación cuando tuve la idea de revisar el correo, revisar el correo ajeno es un delito menor según mis estándares morales, además de que era un buen lugar para buscar una pista. Por suerte el buzón de Rubén era el único sin candado. El correo mas antiguo era una carta de Papá Fechada en Marzo, y además de esa había varios sobres con publicidad y uno de su universidad con el programa de proyecciones de Mayo. Esperé otras 3 horas y decidí hablarle a los vecinos, de los 3 que contestaron el intercomunicador solo uno accedió a hablar y aunque no proporciono mucha información por lo menos me dijo que en el departamento de mi hermano hacía un mes que parecía abandonado.
Regresé al hostal muerto de cansancio, antes de dormir llame a mis padres y omitiendo lo de que Rubén se dio de baja por cuestiones medicas, les conte todo, y lejos de tranquilizarlos creo que los deje mas preocupados, con el tiempo me di cuenta de que debí haberles ocultado todo hasta no llegar a alguna conjetura por mas básica que fuese.
A la mañana siguiente fui de nuevo a la universidad, y preguntando dí con el grupo al que pertenecía mi hermano, conocí a algunos de sus amigos, entre ellos a Andrew un chico de origen judío y a Kim una chica Coreana que me contaron como les sorprendió enterarse de que Rubén dejaba la escuela, aunque ambos señalaron que la última semana que lo vieron estaba muy cambiado, inclusive Andrew mencionó a un hombre de apariencia extravagante que acompañaba a mi hermano a todos lados y que se presentaba como un productor de Cine cuya opera prima estaba apunto de estrenarse, preguntando a personas en el medio y a otros estudiantes, conseguí el nombre de este individuo.
Por más que busque su nombre en los directorios telefónicos de los teléfonos públicos nunca lo encontré, pero buscando en Internet descubrí una foto de el en un sitio Web que hablaba de la vida nocturna en Vancouver, en la foto aparecían aparte del sujeto en cuestión, un hombre gordo de barba cerrada y una rubia alta de muy buen cuerpo vestida de manera atrevida. Al pie de foto se leía el nombre de cada uno de ellos primero el sujeto en cuestión J.P. Castell, luego el barbón Piero Olivier, y la rubia bajo el pseudónimo Cotton Lady. En el sitio Web, vi que la foto había sido tomada hacía dos semanas en el FILTER night club, decidí que iría a investigar el próximo viernes, pero como aún era miércoles me dirigí de nuevo al Lautrec Café donde me senté en una silla, ordené un espresso lungo y con todas las pistas sobre la mesa comencé a hacer relaciones en mi cuaderno, pero aún carecía de elementos como para si quiera poder esbozar una historia sensata de lo que le había ocurrido a mi hermano.
Al volver al hostal me entregaron un recado, era Kim la chica coreana, me dejó su numero y pedía que le hablara, fui al teléfono público y le marqué quedamos de vernos en el Lautrec. Por primera vez mientras la esperaba aprecie a conciencia la decoración afrancesada, en tonos dorados, y tintos y me pareció recargada y exagerada, pero el café era bueno y el sitio tranquilo, c reo que de volver a Vancouver me daría una vuelta por ahí, Kim llego puntual a la cita, se dirigió hacía mi y me dio un sobre amarillo, le pedí que se sentara, me dijo que no podía, que su novio la esperaba afuera pero que hoy notó que desalojaban el casillero que pertenecía a Rubén y que había podido robar el sobre, le agradecí el haber arriesgado su carrera para ayudarme, ella respondió con una sonrisa y se despidió, no puedo negarlo, era una chica encantadora. Abrí el sobre y encontré únicamente boletas de calificaciones, algunos papeles legales y una revista local de critica de cine llamada Critic Motion, en la que resaltaba una anotación en tinta roja con la letra de Rubén que decía "J.P.Castell 8pm 28th/Fraser", fuera de eso nada más parecía importante, de todas maneras me lleve el sobre con todo su contenido al hostal, y esa noche descubrí otra anotación donde la tinta roja se perdía sobre un fondo magenta, simplemente subrayaba una muestra de cine dedicada a John Waters, que había tenido lugar del 3 al 9 de Abril en una pequeña sala de proyecciones en Fraser Street.
Al siguiente día decidí ir al pequeño cine, el taxi me dejó justo en frente del Cabaret Des Images, y desde ahí se veía la calle 28 lo cual me dio a entender que esa esquina fue el punto de encuentro de J.P y mi Hermano y dado que las funciones empezaban siempre a las 8:30 deduje que fueron juntos a ese cine, ese día exhibían "Dog Day Afternoon" con Al Pacino, no entré, simplemente pregunte al tipo de la taquilla si conocía a J.P. pero el contestó que no.
La tarde del Jueves y la mañana y tarde del viernes no hubo avance de ningún tipo, el viernes en la noche decidí que iría al FILTER night club, contrario a lo que dictaba mi sentido común y contando con que el Lunes siguiente me iba llamé a Kim quien accedió a acompañarme. Después me enteraría de que justo la noche que la vi marcharse con su novio terminó la relación de 4 meses que tuvo con él, y que accedió porque según sus propias palabras "necesitaba pensar en otras cosas". Entramos al club a eso de las 10:30, escogimos una mesa en una de las esquinas del lugar desde donde podíamos ver la entrada y el lugar en general, empezamos a tomar y por primera vez desde que llegué a Vancouver me relajé. Kim era una chica encantadora, reímos mucho y después de unos tragos y unas horas ya platicábamos como si nos conociéramos de toda la vida. la gente empezó a llegar a eso de las 11:00pm y para las 12:00 el lugar estaba lleno al 80% de su capacidad, entre toda esa gente, una persona llamó mi atención, era el barbón de la foto, el tal...(busqué en mi cuaderno el nombre): Piero Olivier. Se sentó en la barra, al poco rato llegaron dos mujeres y esperaron a que se acabara su Martini para después irse los tres.
Pedimos la cuenta pero en lo que tardaron en traerla Piero se nos fue sin dejar rastro o eso creíamos hasta encontrar en el lugar donde estaba sentado una cajita de cerillos promocional de un lugar llamado The Fix que parecía ser un club de desnudistas, insistí en que Kim se fuera a casa pero ella se negó y me acompañó, el lugar estaba en pleno barrio de drogadictos y en el camino vimos por lo menos a 3 indigentes tirados en el piso, uno de ellos con una jeringa aún colgada al brazo, a pesar de la zona The Fix se veía muy aclientado y contrario a lo que creíamos lejos de ser un club de desnudistas era un cabaret gay. en el centro del lugar una gran mesa donde J.P. y Piero Brindaban entre carcajadas, Kim y yo nos veíamos tan ajenos a ese ambiente que nuestras miradas de sorpresa nos eran correspondidas por todos los presentes. Las luces del lugar atenuaron, una música mas intensa y rápida se apoderó del lugar por los altavoces se anuncio el próximo numero: "Ladys and Gentleman the one and only Lady Cotton!!!!!", el telón se abrió unas piernas muy largas se apoderaron de la especie de pasarela justo detrás de la mesa de J.P., Lady cotton se pavoneaba vacilante en una especie de trance, de pronto la música adquirió tintes gloriosos, un coro poderoso invadía el recinto con virtuosa harmonía, Kim y yo estábamos sorprendidos, sentí como ella me apretaba la mano la piel extra pálida de Lady Cotton contrastaba con las marcas de jeringas en sus brazos, recorrió la pasarela y le dio un apasionado beso a J.P. se levanto y se quitó el sostén, sus senos rojizos y aún con cicatrices de una cirugía reciente, bailando eufóricamente para el placer de todos los que extasiados la veían, en eso el equipo de sonido del lugar pareció enmudecer cuando en un flashazo de la luz estroboscópica nuestras miradas se cruzaron, y parecieron engancharse en un instante casi eterno ella escapó de mi vista y yo me quedé pasmado Kim tiraba de mi brazo queriéndome sacar de ese lugar, el caos y el sonido se reincorporaba y recordé esa sensación, de estar con papá y mamá en el aeropuerto, disimulando el nudo en la garganta, viendo a Rubén entrar en la zona segura, mamá dejó caer una lagrima y papá y yo supimos aguantar, ahora se que fue un adiós y no un "hasta luego".
domingo, 24 de mayo de 2009
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